miércoles, 07 febrero 2007

Cojonudos!!

Este fin de semana he estado de viaje (por fin!!) por Logroño y alrededores. Ya había visitado la Rioja antes y esta vez nos han llevado de bodegas.

En concreto pudimos visitar la de F. Paternina en Haro, desde el 2000 tienen otra nueva pero a esta traen los vinos a envejecer. Después de una visita por las "catacumbas", que ocupan medio pueblo y llegan a 60 metros bajo tierra, nos metieron en un salón para que nos pusieramos cómodos y poder probar unos cuantos vinos. La visita estuvo bastante bien y nos explicaron algunas curiosidades históricas interesantes. Por ejemplo, los trabajadores que picaron toda la bodega en piedra como enanos en busca de un Balrog (¡Insensatos!) eran gallegos que trabajaban en el campo y en su tiempo libre (que diversión!) cogian el pico y el candil y se metían bajo la montaña. medium_101250.jpgEl señor Paternina quiso homenajear a estos trabajadores poniendo la etiqueta de Banda azul (como la bandera de Galicia) a sus vinos de crianza. Años más tarde decidió hacer la distinción entre vinos de Crianza y de Reserva etiquetando estos últimos como Banda roja. Al llegar Franco se vieron obligados a cambiar el nombre de Banda Roja, que suena muy comunista, por Viña Vial. Después de la dictadura volvieron a cambiar el nombre pero, curiosamente el Banda roja debe de traer malos recuerdos a la gente porqué en España no se vendió tanto y volvió a llamarse Viña Vial. Así el mismo vino se etiqueta con dos nombres según si es para el extrangero o para consumo nacional.
 
Por la noche, como no, tocó ir de tapas y vinos por la Laurel. Mención especial para los Cojonudos: tapa que consiste en un huevo frito de codorniz con chorizo picante y un trozo de pan (imprescindible un trago de vino para acompañar), aunque para mi estan algo picantes, hacen honor a su nombre. También tuve algún problemilla al pedir un Casquete a una chica la mar de maja que al oirme primero se quedó a cuadros y al ver a mi compañera al lado se extrañó mucho más. Rápidamente expliqué que lo había visto en la carta del bar, que sólo le había pedido un mini-bocadillo de lomo, beicon y queso (yo a eso lo llamo un Falgarona ;D). Pasado el momento en el que dos hostias sobrevolaban mi cabeza (una por la chica y otra por mi compañera) nos pudimos reír un rato. Esta me la recordarán de por vida.
 
Al final nos fueron cerrando los bares y aunque estaban algo borrosos pudimos ver que el Espolón continua donde lo dejamos la última vez (algunos dicen que la distancia más corta entre dos puntos siempre pasa por el Espolón) y nos reímos un rato de la escultura de los espaldas mojadas, aka la comunidad del anillo (desconozco su verdadero nombre), que son 8 estatuas de bronze de tamaño real en una glorieta con chorro de agua en el centro. A pesar de las obras, la Gran Vía no se distinguía mucho de un aeropuerto por las nuevas lucecitas para delimitar los carriles y, todavía no entiendo como, en una avenida totalmente recta han conseguido hacer una curva. Maravillas de la ingenieria oiga.
 
En fin, un sitio para volver y volver a volver
 
 
Y mientras escucho- Aprovechando "Celtas Cortos"